Este año es fin de sexenio, y no
está de más que el tema de conversacion en los noticieros, mesas,
bares, taxis y aulas en las universidades sea el de evaluar lo hecho por
nuestro actual presidente Felipe de Jesús Calderón Hinojosa.
Podríamos tocar varios temas al
respecto, pero nuestro favorito es el relacionado con la inseguridad, aquel
mejor conocido como "Guerra contra el narcotrafico"; y esque todos
tenemos algo muy claro, el Ejército no está preparado para el combate contra el
crimen organizado, y ciertamente los cuerpos policiacos tampoco.
Aquel argumento ha sido uno de
los más utilizados para desacreditar el trabajo de las Fuerzas Armadas en este
combate; López Obrador nos ha mencionado algunas otras, y prácticamente se
basan en los ataques que el crimen organizado ha hecho recientemente contra
efectivos militares así como las acusaciones sobre abusos de Derechos Humanos
cometidos supuestamente por miembros del Ejército en Veracruz, Michoacán y
Ciudad Juarez.
Y estoy de acuerdo en parte con
aquellos antagónicos, pero ciertamente, yo creo que la pasión les anula la
razón. Razonemos.
Según la Procuraduría General de
la República (PGR) luego de capturas de integrantes del crimen organizado,
grupos criminales promueven manifestaciones para pedir el regreso de militares
a cuarteles, de tal manera que las protestas parezcan surgidas de la sociedad.
Los criminales y el narco usan bandera de Derechos Humanos para manchar a los activos.
En Michoacán, el 21 de abril de
2009, Rafael Cedeño Hernández, líder “moral” de la organización criminal La
Familia, encabezó una protesta contra el Ejército, ¿les suenan los "Tapados
de Monterrey"? incluso se ostentó como abogado y exigió el regreso de los
soldados a los cuarteles: “El pueblo está cansado de esta invasión militar.
Estamos viviendo un estado de sitio”, dijo ese día.
Chequemos estos números que en
una conferencia mencionaba el investigador de la UNAM Miguel Carbonell. En
México contamos con 409 574 policías (últimas
cifras 2009) . Estaríamos hablando de toda la fuerza policiaca. De los cuales:
159 mil son municipales.
187 mil son estatales.
62 mil son federales. (Agentes Federales, Migratorios y de Aduanas)
Esto quiere decir que 84% de todos nuestros policías están bajo órdenes locales, gobernadores donde la mayoría es priístas, y en donde también abunda más la criminalidad.
159 mil son municipales.
187 mil son estatales.
62 mil son federales. (Agentes Federales, Migratorios y de Aduanas)
Esto quiere decir que 84% de todos nuestros policías están bajo órdenes locales, gobernadores donde la mayoría es priístas, y en donde también abunda más la criminalidad.
70% de los crímenes
se registran en estados gobernados por el PRI, como en Chihuahua, Nuevo León,
Durango, Veracruz o Tamaulipas, y
ciertamente a este es el estado que yo quería abordar.
Al ex gobernador de
Tamaulipas, Eugenio Hernández, se le recomendó, al inicio de su gestión, el
envío de soldados, marinos y fuerzas federales a su estado ante el peligroso
avance del narcotráfico. “No”, fue su respuesta invariable. Es uno de los priistas que, se tiene la certeza en el gobierno de Calderón,
que pactó con el narco.
Ciudad
Mier, Tamaulipas. Hasta noviembre del 2010 era un pueblo fantasma. Hoy es una
ciudad en vías de recuperación. Reynosa, vio librarse de las garras de
secuestradores a 171 inmigrantes en tan solo diez días, todos ellos rescatados
por efectivos del Ejército y la Policía Federal.
En Nuevo Laredo el día de ayer, domingo 3 de marzo,
la cuenta de twitter @nuevolaredovivo posteó en su timeline los siguientes
mensajes:
En efecto, el
combate al narco ha expuesto a los militares a la corrupción. También los
expone a ataques violentos del narco y aumenta las posibilidades de violaciones
a los Derechos Humanos. Además, es cierto,
la función original del Ejército no es la seguridad pública. Lo ideal sería que
el combate lo desempeñaran los cuerpos policiacos, pero ellos tampoco están preparados
para poder enfrentar el problema y sinceramente han probado durante años ser
totalmente inútiles para controlarlo y hasta han contribuido al crecimiento de
este fenómeno.
Por ello que el
gobierno mexicano decide usar al Ejército, y la verdad es que su utilización ha
derivado en una mayor eficiencia en la captura de capos del
narcotráfico. El uso del Ejército también ha permitido tener una mayor
presencia del Estado mexicano en zonas dominadas por el narco, aunque
ciertamente no ha logrado que disminuyan los niveles de violencia.
"Ante la determinación demostrada por el
gobierno, las organizaciones de narcotraficantes han recurrido a niveles de
violencia sin precedentes. Además, las bandas de traficantes han procurado
socavar el aparato estatal, incluida la Policía Federal y estatal, el sistema
de justicia penal y los medios de información, valiéndose de la corrupción así
como de las amenazas y de la intimidación" reporta la Junta Internacional de Fiscalización de
Estupefacientes (JIFE) de la Organización de las Naciones Unidas.
El representante de
la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito, Antonio Mazzitelli, calificó
como positivo el balance de la lucha contra el tráfico de drogas en el país;
sin embargo, reconoció que desafortunadamente ésta ha traído como repercusión
la violencia, toda vez que al encontrar menos facilidades en el mercado de las
drogas, las organizaciones criminales se pelean para ocupar otros sectores.
En este sentido,
llama la atención que quienes critican el uso de las Fuerzas Armadas no hayan
propuesto alternativas a corto plazo. Manlio Fabio Beltrones propone que el
ejercito regrese a sus cuarteles por determinado tiempo, ¿cuánto? no lo especifica, pero
seguro, tiempo necesario para que los carteles recobren fuerza y territorio.
Andrés Manuel López Obrador propone lo mismo, al paso de generar empleos y
garantizar educación. El razonamiento puede ser válido, pero no a corto plazo,
y eso es lo que necesitamos.
Es tan fácil criticar
desde aquí afuera, gritar y señalar, “Que chingue a su madre Calderón”, cuando
nosotros mismos hacemos caso omiso ante las irregularidades que vivimos día a
día y de las cuales formamos parte, venta y consumo de drogas y piratería,
todos conocemos a alguien que infla sus ingresos por alguno de estos dos medios
y sin embargo preferimos callar, cerrar los ojos; pero cuando hay que enfrentar
de manera cotidiana este fenómeno no hay mucho margen de maniobra.
Y si no, pregúntenle
al candidato del PRD a la Presidencia, quien ante la perspectiva de ganar las
elecciones propuso, el 29 de enero de 2006, que las Fuerzas Armadas tuvieran
más participación en la lucha contra el narco, "pues al incrementarse sus
facultades en el combate al crimen organizado se lograrían mejores
resultados". Según López Obrador, la "lealtad y el espíritu de
servicio" del Ejército eran una garantía para que no hubiera una
asociación con los delincuentes.
Por eso mismo resulta
pueril culpar a Calderón de ésta guerra. ¿El presidente debe disculparse por esas muertes? ¿Debe pedir perdón por perseguir a los verdaderos delincuentes? ¿Cárteles y sicarios se materializaron espontáneamente al declararse la guerra?
México necesita la
iniciativa de mando único de las policías, esa Ley de Seguridad Nacional debe
ser aprobada, y para nosotros los propios, la cultura de responsabilidad ciudadana tiene que
extenderse a todo el territorio nacional, a hoy,
está empezando a producir sus resultados en lugares como Ciudad Juárez y
Tijuana, focos rojos de violencia en años pasados y que ahora han mejorado.
Yo formo parte del
porcentaje que oscila entre el 48 y el 52 porciento que cree y aprueba la estrategia del
Ejecutivo Federal.
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